miércoles

Doña Malena

Conocía a todo mundo y todo mundo la conocía a ella, bajita de estatura pero enorme de carácter, morena de piel pero blanca de corazón. Siempre dispuesta a ayudar a quien se lo solicitara, recuerdo la vez que encontró a una chica por el rumbo de iztapalapa que suponía estar en santa fe a quien no sólo le indicó cómo llegar a su destino, ¡la llevó hasta allá!, días más tarde recibimos una llamada de una embajada de algún país de Sudamérica, la chamaca aquella resultó hija de un diplomatico. En fin, así era mi madre.

Muy fácil de distinguir en la calle aun en la lejanía, siempre pero siempre iba escoltada por al menos tres perros que la acompañaban al "mandado" pues sabían que serian recompensados con las viandas que llevaba para repartirles por el camino. Otra manera de encontrarla era buscando a la "chacha", la gatita que teníamos por mascota, ella al igual que los perros falderos que escoltaban a mi madre, la seguía hasta donde su desconfianza natural de gato le permitía, que casi siempre era hasta la casa de mi abuela donde prefería no entrar y esperaba con paciencia, en el portón, a que terminara la visita para regresar juntas casa.

Siempre con los alimentos preparados a tiempo, en cazuelas que parecían ser de juguete de tan pequeñas que eran y sin embargo siempre alcanzaba para todos, hasta para los colados que con mucha frecuencia llevábamos mi hermano o yo; qué decir de su sazón!!!! no, no, no -hasta un méndigo huevo estrellado le sale rico- me dijo una vez una vecina, a mi madre le chocaban las recetas de cocina odiaba pedirlas o que se las pidieran pues decía que quien es buena cocinera no necesita medidas para preparar bien un platillo. Hasta el día de hoy, no he podido hacer la cochinita pibil como ella.


Sus estudios fueron pocos, en su momento era más importante empezar a ganar dinero que pensar en tener una carrera, supongo que por esa razón nunca fue exigente con eso de la escuela. Sin embargo era solidaria, pues consiente de que no podía ayudarme en la tareas, al menos me acompañaba mientras yo realizaba algún trabajo o estudiaba, sin importar que eso significara estar despierta toda la noche. A ella abracé primero que a nadie cuando me otorgaron mi titulo de licenciatura; a ella habría querido abrazar primero al salir de la iglesia vestida de novia o al saber que estaba embarazada. A ella quisiera decirle esto personalmente, pero no esta y la echo de menos ah!!! cuánto lo echo de menos.

Añoranza


Hace un tiempo recibí un correo electrónico con el nombre de UNIVERSITARIOS, al abrir la presentación pude disfrutar de hemosas imagenes de CU, habia fotos de algunas facultades, de Rectoría, de las islas, etc.

Como es de suponerse me dispuse a reenviarlo a cuanto puma conozco, pero en especial a mis amiguitas de la facultad. Quiero ahora compartir, lo que a ellas escribí:



"Ahhhhh!!!! Que me da la nostalgia y la añoranza por todos los momentos que pasamos en el aeropuerto, comiendo una quesadilla super grasosa de la cafetería que estaba a un lado de la facultad... o esos deliciosos atoles con torta de tamal que teniamos que echarnos a las siete de la mañana cuando calaba el frío... Y qué me dicen de la embarrada de zapatos cuando se anegaban las islas, ok, ok sé que no menciono lo académico pero está implícito, finalmente todas estamos donde estamos gracias a los que nos regalo nuestra "Alma mater" (así se escribe mantas???)

Chale, se me llena el corazón de nostalgia por esos aquellos días en que era la vida tan sencilla... con la única bronca de "salir bien en la escuela" y tan tan.

No me importa que la Gallegos se me espante pero las extraño UN CHINGO!!!! amiguitas y compañeritas de facultad, ahora que somos profesionistas, amas de casa y hasta madres... ¿quién lo diría? si apenas ayer estábamos en casa de la Lucía comiendo choco crispis a media noche tratando de terminar el trabajo de Conocimiento de la Infancia, creo... bueno era con Laura Ortega.

Y qué me dicen de las fiestas también ahí, en casa de la Luchia??? BUENISIMAS.

Claro que no olvido las reuniones en casa de Lety, con los "miles de trabajos" para terminar el séptimo y octavo semestre... Pobre de su mamá que nos soportaba (y alimentaba) considerando que íbamos al rededor de cinco a seis gorronas (sin contar al colado del Martín).

LAS EXTRAÑO AMIGAS, las extraño así... con los libros en la mano, con la mochila marranisima de Alma, las locuras de Laura Molet, los walkman de Lety, las tortas de mermelada de Guadalupe, el dramatismo de la Gallegos, la chispa de Lucia, el libro de Donlad de Saguis, las pendejadas de Yera, los dramas de Verónica (y Carlos por supuesto), las cajeteadas de Diana (chale, por qué te recuerdo asi méndiga?)

LAS EXTRAÑO AMIGAS, con nuestros veinitantos, con las ilusiones, con los miedos... las extraño por lo que eran.. eramos entonces...

PERO LAS QUIERO POR LO QUE SOMOS HOY..."


Han pasado los años pero esas imagenes, sensaciones, afectos y sueños siguen aqui, en mi... definitivamente lo volvería a hacer, aunque mmmmm bueno, creo que no cursaría "economia de la educación", noooooooo eso no.